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Dando y dando, pajarito volando...

Llevo trabajando como profesora de inglés al rededor de doce años. ¡Wow!  ¡Cómo pasa el tiempo!  ¿Recuerdan que hablé de los 20 adolescentes hormonales que enseñé en mi primer año de trabajo? bueno, ellos ahora son todos unos profesionales: Periodistas, cineastas, pilotos, mamás, papás, de todo un poco.  Cada vez que Facebook me alerta de sus cumpleaños mi cuerpo automáticamente produce decenas de canas! Y para mi desgracia, en la parte más visible de la cabeza. 
Cuando uno es maestro, literalmente puede ver el tiempo pasar, vemos crecer a tantos seres humanos que a veces se nos dificulta mantener la cuenta del tiempo que llevamos en nuestra labor por la rapidez con la que se nos escapa.  Supongo que se asemeja a lo que los padres experimentan cuando ven a sus pequeños hijos crecer, solo que nosotros los profes, lo hacemos con unos cien o más niños a la vez. 
 En la mitad de mi carrera, el gobierno del Ecuador empieza la transformación de la educación.  Los requisitos para ser profesor serían más exigentes y principalmente los colegios privados tendrían que llevar a cabo una serie de cambios, entre ellos el hecho de que los profesionales de la educación, en estas instituciones, deberían poseer un título como docente o a su vez estar terminando la carrera o especializándose en el área educativa.  Esto llevó al pánico a muchos colegas y personas como yo que no habían estudiado ciencias de la educación, pero a su vez llevaban años enseñando y esto significaría que muchos terminaríamos sin trabajo.  
No crean que durante estos primeros seis años de experiencia no hice nada por mejorar mis conocimientos, lo hice.  Muchas editoriales y empresas enfocadas en la educación ofrecen cursos continuos de mejoramiento profesional.  Normalmente son gratis, ¿por qué? Porque primordialmente quieren venderte productos, entonces te dan tips e ideas para trabajar con tus estudiantes pero al final (después de un coffee break) te venden la nueva edición de su libro y esperan que esta reunión haya sido suficiente para convencerte de hacer el pedido para tu escuela el siguiente año escolar.  Lamentablemente, los cursos pedagógicos que son los más apetecidos tienen un costo y muchas veces las instituciones no cuentan con un presupuesto que permita la capacitación adecuada de sus maestros,  entonces tienes que buscar maneras de convencer a tu empleador para que haga un “gran esfuerzo” y que aunque sea aporte con la mitad del costo, con la gasolina o con el tiempo libre sino, te toca hacerlo por tu cuenta o buscando algo gratis que valga la pena y que por encima de todo, haga muy feliz a los administrativos de tu colegio. 
En ese punto me tocaba empezar una nueva carrera, en esa época no existía ninguna carrera universitaria que ofrezca la especialización en docencia de inglés a excepción de la Universidad Central.  Las demás universidades ofrecían lingüística, traducción y temas afines, nada que me diera la oportunidad de mantenerme en mi trabajo como docente según los nuevos requisitos del MinEduc. 
He tratado de recordar, y realmente no sé cómo llegó a mis manos ese tríptico verde con una foto de un pizarrón que llevaba escrito GO TEACHER.   Había también un escritorio donde se apilaban unos libros y sobre ellos descansaba la bandera de mi país.  Lo que sí recuerdo es que dentro de este panfleto había información muy escueta sobre un nuevo proyecto del gobierno, que por lo que pude entender, su objetivo era capacitar a maestros de inglés en el extranjero.     Realmente fue traído del cielo, era justo lo que andaba buscando pero … ¿de qué se trataba?  ¿Dónde, cómo y cuándo? 
Como muchos ya conocemos, a veces no se trata de cuanto sabes si no a quien conoces, ¿verdad?  Llamé a una amiga quien conocía a alguien en Senecyt para que me ayudara a contactarme con alguien y de esta manera podría hacer todas las preguntas necesarias para decidir si me embarcaría en este viaje. 
Este amable chico supo comunicarme que se trataba de un proyecto de fortalecimiento del idioma inglés, pues el MinEduc estaba interesado en que las instituciones públicas incrementaran sus horas de enseñanza para poder alcanzar un nivel de conocimiento medio en los estudiantes de las instituciones públicas.   La beca era para maestros ofrecida por Senescyt y financiada por el IECE.  Los requisitos de aplicación eran bastante simples: Un año de experiencia enseñando inglés, título universitario y pasar un examen de inglés.  Era un programa mixto entre pedagogía e inglés y tendría una duración de tres meses.  ¿Qué es lo que el gobierno quería a cambio?  El gobierno quería que a cambio de esos tres meses trabajes para el MinEduc en un colegio público secundario por dos años
¡Dos años! En lo único que pensaba era en esa escuelita del centro de Quito, en las huelgas y en la inmensidad de los colegios.  Era el temor a lo desconocido el hecho de que trabajé siempre en colegios pequeños con niños de escuela y este cambio seria uno de trescientos sesenta grados.  Una vez recogida la información, hable con mi familia.  Mi papá me dijo que ni lo piense, que lo haga y que aplique.  Mi hermano, estuvo un poco preocupado por los dos años que debía pagar, mi hermana me animó a aplicar y mi mamá, tenía los recuerdos de la educación pública en los 80’s y le asustaba un poco la idea.  La verdad no tenía opción, tendría que aprovechar la oportunidad y recibir del mismo gobierno la acreditación para trabajar como docente, algo que no quería dejar de hacer.  Entonces apliqué y gané un cupo para la beca enseña inglés.  Además el tiempo vuela cuando eres profe, ¿no? 
Ciento veinte profesionales nos iríamos a estudiar en Estados Unidos y recibiríamos una beca completa por tres meses todos comprometidos a trabajar para el sistema público al finalizar nuestros estudios.
La primera reunión de orientación entre los becarios se realizó en el antiguo edificio de la mariscal en Quito, donde una vez funcionaba el ya desaparecido CONESUP, fuimos convocados al último piso del edificio donde el personal de la Senescyt nos informarían más detalladamente sobre la beca acreditada.  Ahí, entre decenas de personas, encontré una cara conocida, mi antigua jefa de un instituto de idiomas muy conocido en Quito donde yo había trabajado en el pasado.  Tener a alguien conocido a tu lado hace las cosas más simples, pues te da tranquilidad, seguridad y determinación.  Encontrar a Lore ahí me daría todo eso y más incluyendo una amiga para reír, llorar y descargar frustraciones y puedo contarles que no solamente nos apoyamos en esa hora de orientación, sino durante toda la experiencia vivida con el programa Go teacher. 
Después de la explicación de los responsables de Senescyt, los maestros que ya contaban con un nombramiento fiscal se dedicaron a preguntar sobre la condición de su beca, en ese momento, yo no tenía idea de lo que se trataban los beneficios legales, debidos procesos, etc.  Lo que más me importaba a mí y a otras personas que venían de instituciones privadas es saber cómo serían las condiciones de trabajo al regresar luego de finalizada la beca.  Así que por fin la gran pregunta se hizo: ¿Cuánto será la remuneración económica? Por un momento un silencio incómodo,  ¿Qué fue lo que nos dijeron? Bueno, al regresar ingresaríamos a trabajar bajo un contrato de servicios. Y ¿Qué significaba eso? La chica que estaba explicando solo nos dijo que eso es un asunto que le compete al MinEduc, pero ella sabe que al momento los maestros que ingresan por primera vez al sistema público estarían recibiendo una remuneración de entre setecientos u ochocientos dólares al mes.  Con esa respuesta nos quedamos más tranquilas, era un sueldo decente y un trabajo seguro.  Parecía que nos habíamos ganado la lotería.
Los estudios podrían ser realizados en dos universidades: en la Universidad de Mississippi y en la Universidad Estatal de Kansas.  El programa empezaría el 1 de Junio y tendríamos dos semanas para juntar todos los documentos restantes y lo más importante, firmar el contrato con el IECE.  Pasaban los días y aún no podíamos firmar el contrato.  La estrecha casa donde funcionaba IECE estaba colapsada,  decenas de becarios querían firmar el contrato pero  el problema es que sin visa no podíamos hacerlo.  El trámite se había demorado porque la universidad no había mandado a tiempo los documentos necesarios para presentarnos a la embajada así que el gobierno del Ecuador hizo un pedido oficial para que nos recibieran y nos entregaran las visas a los becarios en tan solo un día.  En mi caso, me entrevistaron el día 29 de mayo, firmé el contrato esa tarde, me entregaron la visa el 30 y viajé rumbo a Kansas a la media noche de ese mismo día.  El proceso fue tan rápido y caótico que sería imposible repetirlo pero  déjenme decirles que lamentablemente no sería el último.
Hay un detalle que cambiaría mucho mi ánimo, pasó justamente cuando estaba en espera de mi pasaporte en la embajada de Estados Unidos.  Ahí estábamos esperando los profesores que nos habíamos ganado la beca, y entre conversaciones surgió el tema del pago.  Una maestra me preguntó si sabía cuanto iba a ganar.  Yo sin dudar le respondí lo que me habían informado en la reunión de orientación. “Entre setecientos y ochocientos dólares” le respondí y ella muy preocupada me dijo:  “No mija, los profesores con contrato ganan 350 dólares y de eso descuente lo del IESS” ¡¡¡¿¿¿Qué???!!!  Yo muy respetuosamente le dije que estaba equivocada, que la chica nos había comunicado otra cosa.  Ella me comentó que si se acordaba de esa afirmación pero que no era cierta, que bajo modo de contrato los maestros ganan únicamente 350 dólares.  ¿Y ahora? ¿Qué podía hacer? Había confiado en las palabras de la representante del gobierno y pocas horas antes de esta noticia ya había firmado un contrato, un compromiso que me ataba al gobierno, tenía un vuelo reservado para esa noche y obviamente, esa beca ahora ya no se sentía como el primer premio de la lotería.


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