Y aquí, sentada en el avión rumbo a Kansas, no
podía quitarme esa angustia de saber si estaba haciendo lo correcto. La verdad es que el hecho de haber accedido a
la beca, en el primer grupo de este proyecto me llenaba de orgullo. Fuimos informados que se habían presentado
aproximadamente 3,000 aspirantes y luego del proceso de escrutinio solo 117
fuimos seleccionados para participar en este programa de capacitación. Un grupo
de 89 personas ganamos un cupo para la Universidad Estatal de Kansas y 28
fueron llevados a la Universidad Estatal de Mississippi. Hasta
el momento de subirnos al avión nunca supimos exactamente que se obtendría al
final de estos tres meses intensivos de estudio, bueno, al menos nadie de las
personas con las que yo me relacioné en ese tiempo tenían bien en claro que es
lo que recibiríamos al final del viaje.
Después de 24 horas – después de múltiples
retrasos de aviones - llegué al pequeño aeropuerto de la ciudad de Manhattan en
Kansas. Ciudad a la que se la conoce
como “La pequeña Manzana” en contraste a su tocaya, la famosa ciudad en Nueva
York que es conocida como “La Gran Manzana”.
En el aeropuerto nos recibió uno de los maestros, era bilingüe, y se
quedó sorprendido de todos los profesores del grupo hablábamos en inglés de una
forma bastante fluida. Yo le pregunte
que por qué el asombro si aquí todos
somos docentes de inglés. El me
respondió que habían sido informados por parte del gobierno que el grupo de
docente que llegaría a la universidad, era un grupo que venía a aprender
inglés. Por eso la comitiva de recibimiento eran todos bilingües. Lo único que se me pasó por la mente es que
el examen que habíamos dado para calificar en el programa había arrojado
resultados muy pobres y por eso el equipo del gobierno consideraba que nuestro
nivel de inglés era bastante deficiente.
El examen no estaba muy fácil la verdad, tenía una sección de lectura de
alto nivel, de nivel universitario donde las preguntas requerían un análisis
literario y no eran las típicas preguntas de comprensión lectora. Al llegar al campus de KSU, nos ubicaron en
nuestras habitaciones y nos indicaron que en la mañana tendríamos sesiones de
orientación. ¡Por Fin!
En la mañana nos llevaron a diferentes partes
de la Universidad para obtener la identificación, llevarnos a las distintas
facultades donde tendríamos clases y al final nos llevaron a una clase para
darnos el resultado de la prueba de inglés que habíamos dado. ¡Al recibir mi puntaje casi me da un
patatús! Sobre un puntaje de 100 el
¡resultado había sido de 64 puntos! ¡Qué
golpe a la autoestima fue esa! Mis compañeras
habían recibido puntajes similares y simplemente no lo podíamos entender. Pero bueno, esta sería la oportunidad de
mejorar nuestras destrezas. El día
terminó con el anuncio de que en la mañana deberíamos rendir un nuevo examen
para ubicarnos en las clases a las que debíamos asistir, pues había un programa
de inglés que se había preparado por niveles para todos los becarios. En la mañana la mayoría de los 89 docentes
ecuatorianos que ganamos un cupo para estudiar en Kansas habríamos llegado y
estaríamos listos para empezar. Después
de ese anuncio me quedé un poco decepcionada porque lo que yo quería era
aprender más sobre enseñar inglés, metodología y estrategias que me sirvan para
mejorar mi trabajo, pero era lo que era y debía aprovechar lo que se me había
ofrecido.
Llegó la mañana y estábamos todos alistándonos
para salir a dar el nuevo examen, pero nos encontramos con la sorpresa que 8
personas éramos solicitadas en otro lugar.
El personal de la Universidad había recibido otros puntajes del famoso
examen de Ecuador y un total de 20 maestros becarios habían obtenido un puntaje
mucho mayor al que originalmente se nos había informado. Debido a que el grupo de 20 personas no
estaba completo, las 8 personas que estábamos ya instaladas en la universidad,
fuimos informadas que seríamos parte de las clases de verano del programa de
maestría en currículo e instrucción y estaríamos acompañados de estudiantes
norte americanos de la carrera. Los
otros 12 becarios se irían incorporando al arribar de Ecuador a una clase exclusivamente abierta para
el programa de la beca donde recibirían los mismos contenidos paralelamente a
nuestro grupo.
No voy a entrar en detalles sobre las clases,
pero puedo dar un buen resumen. Cuando
el gobierno ecuatoriano asegura que la educación superior en nuestro país es
deficiente, pues yo creo que sí lo es.
Los cuatro años que estudié en Ecuador no le llegan ni a las rodillas al
verano que estudie en Kansas. La experiencia que mis 7 compañeras y yo
tuvimos fue bastante abrumadora. Nosotros
tuvimos 12 semanas de capacitación intensiva.
Los estudiantes regulares de la universidad pueden tomar 2 clases en el
verano. Nosotros tomamos 5 clases, comprimiendo
los contenidos de un semestre en apenas 3 semanas para 4 de esas clases y la de
tecnología (TICs) que se extendió durante las 12 semanas. Pero el ritmo era bastante fuerte, debido a
que cada día había capítulos enteros que leer, ensayos que escribir, monografías
que investigar y exámenes que tomar. Nuestros
días empezaba las 7 am y terminaban a las 4 o 5 am. Una vez más, esta es mi experiencia y la de mis
compañeras que fuimos puestas en un grupo diferente, se y he escuchado casos de
otros becarios cuya experiencia fue completamente distinta e incluso han dicho
que “fueron las mejores vacaciones pagadas” que hayan tenido. Me da pena que estas personas piensen así,
porque tal vez no recibieron la calidad de contenido y la presión necesaria
como para apreciar la oportunidad que se nos fue entregada en ese verano.
Muy ingenuamente, mis compañeros y yo pensábamos
que el gobierno nos podría extender la beca u ofrecer un tipo de financiamiento
para obtener una maestría. Después de
las 12 semanas de estudio, los 20 mejores puntajes, los 20 becarios que tuvimos
12 semanas intensas de estudio habíamos completado cerca del 50% de la
maestría, como era lógico hicimos una solicitud a algunos miembros del
ministerio y SENESCYT para que se pueda otorgar un tipo de extensión y así culminar
nuestros estudios y regresar con un masterado que tanto era solicitado por el
mismo gobierno para calificar como maestro.
Tristemente nos dimos con la piedra en la boca. Recibimos negativas por todo lado, nos respondían
que el programa fue hecho para una sola cosa y que debíamos regresar y pagar la
beca como lo indicaba el contrato. Pero
eso sí, nos enviaron el mensaje de que ahora los sueldos habían subido y que a
no ganaríamos los 350, el estimado “compañero presidente” se había enterado del
sueldo mísero que recibían los maestros bajo contrato y por esta razón ganaríamos
ahora 500 dólares incluido los beneficios.
¡Qué genial! –Nótese el sarcasmo-
A pesar de los continuos rechazos, la mayoría de
nosotros no perdíamos las esperanzas y aplicamos de forma regular al programa de
maestría de la universidad en espera de que el gobierno cambie de opinión a
nuestro retorno.
Ya casi al final del programa, el encargado del
proyecto de fortalecimiento de inglés se contactó via mail con todos los
participantes para comunicarnos que como parte de la reestructuración del currículo,
los maestros que querían obtener un nombramiento fiscal debían aprobar el TOEFL
iBT. Un examen creado para medir el
nivel de inglés académico de estudiantes extranjeros que desean estudiar en
universidades de los Estados Unidos. El
gobierno requería que los maestros ecuatorianos obtuvieran un puntaje mínimo de
87/120 puntos lo cual equivale a un nivel intermedio. El comunicado ponía en claro que para los
maestros que no éramos parte del magisterio y no teníamos interés en aplicar al
nombramiento este examen no era obligatorio pero que nos ofrecían tomarlo sin ningún
costo. Entonces, nos inscribimos y
debíamos tomarlo en Quito a penas lleguemos de nuestro viaje. En las dos últimas semanas de capacitación la
Universidad creó un espacio para que los 20 becarios que habíamos estado
recibiendo clases por separado, nos preparemos para dar el bendito TOEFL. Para los que no se encuentren familiarizados
con este examen, todo es cuestión de estrategias. Por supuesto que necesitas un buen nivel de
inglés, pero la clave son las estrategias para poder obtener un puntaje alto y
es por eso que el que quiera rendir esta evaluación debe prepararse y no
tirarse a matar.
El programa de Kansas terminó, llegamos al país
a ciegas sin saber lo que nos esperaba. Rendimos
el TOEFL y hasta lo último que supe el Grupo 1 de la beca enseña inglés ha sido
el que mayor puntaje obtuvo en el TOEFL iBT y sin recibir una preparación adecuada. Somos el grupo que menor tiempo recibimos de
preparación (12 semanas). El grupo 2
permaneció casi 9 meses y los grupos subsiguientes 7 meses cada uno. Aunque
algunos grupos recibieron preparación para el TOEFL de 7 meses, la mayoría de
sus participantes no pudieron obtener los 87 puntos que eran necesarios para
permanecer u obtener un nombramiento.
Los del grupo 1 fuimos los únicos que durante un año estuvimos bajo
contrato, los grupos que vinieron después llegaron con un nombramiento. La beca que se nos fue negada para terminar
la maestría fue aprobada meses después, una vez que los créditos de la
universidad habían caducado, por lo tanto los participantes debían tomar todo
el programa nuevamente, lo que no solo representó una pérdida de tiempo de los
que se fueron, pero un gasto extra para el gobierno ya que si hubieran
procedido a otorgarnos inmediatamente la beca me parecería que se hubieran
ahorrado casi el 50% del costo del programa.
Vamos llegando a lo malo, re malo ... q hermoso fue Kansas State University. Que lástima que el gobierno no lo supo valorar !!!
ReplyDeleteAsí es, yo creo que el afán ppor publicitar el programa interfirió con la organización y los resultados que se pudieron haber dado con este programa fantástico.
ReplyDeleteMuy cierto Gaby. Acertado todo!!!
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